En lo que parece una lóbrega cripta, tiene lugar la preparación de un grupo de condenados por la Inquisición. En primer término, al pie de un gran crucifijo, unos monjes parecen consolar a un grupo de hombres y mujeres convictos, que se arremolinan a sus pies. A la derecha, otros acusados, ya con los torsos desnudos, las manos atadas a la espalda y coronados con capirotes, se dirigen hacia el fondo, para ser sometidos al escarnio público y posterior auto de fe.